La persona recibe una chocolatina Jet en el concesionario o zona estratégica.
Al interior, descubre una lámina coleccionable sobre la Scénic.
La historia resalta diseño, seguridad, confort y espíritu aventurero.
La invitación final: conocerla en persona a través de un test drive.
Una experiencia que convirtió curiosos en clientes y reafirmó el espíritu de marca.
Mi responsabilidad fue la dirección de arte integral de la pieza: la diagramación de la lámina interior, la selección tipográfica y el sistema visual que hacía que la Scénic se leyera como una especie salvaje. Desarrollado en dupla creativa.