El lector abre la revista y ve la primera página: hombre atractivo, mujeres interesadas, Clio azul al fondo.
La escena parece clara: el Clio lo hace ver bien. El lector pasa la página.
La segunda página revela la verdad: no hay Clio, solo una moto vieja y un recorte del Clio.
El giro refuerza el mensaje:
el Clio te hace ver tan bien que vale la pena cualquier esfuerzo por tenerlo.
Mi responsabilidad fue la dirección de arte integral de las dos páginas: la construcción visual de ambas escenas, la dirección del fotógrafo en set, la coherencia de encuadre y atmósfera entre la primera y la segunda página para que el giro funcionara, y el retoque final. La clave estaba en que la primera escena se viera completamente creíble, sin ella, el remate no existía. Desarrollado en dupla creativa.